Lunes de la 8.ª semana del Tiempo Ordinario

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Lectura del libro del Eclesiástico

Eclo 17:20-24 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.

Pero a los que se arrepienten les concede el volver a la justicia, y les da fuerzas, cuando les faltan para ir adelante, y destinó para ellos el premio de la verdad. Conviértete al Señor, y abandona tus vicios. Haz oración ante la presencia del Señor, y remueve las ocasiones de caer. Conviértete al Señor, y vuelve las espaldas a tu iniquidad, y aborrece sumamente todo lo que es abominable. Estudia los mandamientos y los juicios de Dios, y sé constante en el estado que se te ha propuesto, y en la oración al altísimo Dios.

PALABRA DE DIOS Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 32:1-2, 5, 6, 7 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.

Maskil de David. Dichoso aquel a quien es perdonada su iniquidad, cuyo pecado es olvidado. Dichoso el hombre a quien Yahvé no imputa culpa y en cuyo espíritu no hay doblez.

Entonces te manifesté mi delito, y no te oculté mi culpa; dije: “confesaré mi iniquidad a Yahvé” y Tú remitiste la culpa de mi pecado.

Que te invoquen todos los fieles, en el tiempo en que puedes ser hallado; aunque irrumpiera un diluvio de agua, no les alcanzará.

Tú para mí eres un refugio que me libra de la angustia, Tú me envuelves en el gozo de mi salud.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos

Mc 10:17-27 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.

Cuando iba ya en camino, vino uno corriendo y, doblando la rodilla, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?”. Respondiole Jesús: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios. Tú conoces los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre”; y él le respondió: “Maestro, he cumplido todo esto desde mi juventud”. Entonces, Jesús lo miró con amor y le dijo: “Una cosa te queda: anda, vende todo lo que posees y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; después, vuelve, y sígueme, llevando la cruz”. Al oír estas palabras, se entristeció, y se fue apenado, porque tenía muchos bienes. Entonces, Jesús, dando una mirada a su rededor, dijo a sus discípulos: “¡Cuán difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!” Como los discípulos se mostrasen asombrados de sus palabras, volvió a decirles Jesús: “Hijitos, ¡cuán difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el reino de Dios! Es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios”. Pero su estupor aumentó todavía; y se decían entre sí: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?” Mas Jesús, fijando sobre ellos su mirada, dijo: “Para los hombres, esto es imposible, mas no para Dios, porque todo es posible para Dios”.

PALABRA DEL SEÑOR Gloria a ti, Señor Jesús.

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