San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

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Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo

1Tim 2:1-8 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.

Exhorto ante todo a que se hagan súplicas, oraciones, rogativas y acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todas las autoridades, para que llevemos una vida tranquila y quieta, en toda piedad y honestidad. Esto es bueno y grato delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad. Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: el hombre Cristo Jesús, que se entregó a sí mismo en rescate por todos, según fue atestiguado en su mismo tiempo. Para este fin he sido yo constituido heraldo y apóstol —digo la verdad, no miento— doctor de los gentiles en la fe y la verdad. Deseo, pues, que los varones oren en todo lugar, alzando manos santas sin ira ni disensión.

PALABRA DE DIOS Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 28:2, 7, 8-9 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.

Escucha la voz de mi súplica cuando clamo a Ti, mientras levanto mis manos hacia el interior de tu Santuario.

Yahvé es mi fortaleza y mi escudo; en Él confió mi corazón y fui socorrido. Por eso mi corazón salta de gozo y lo alabo con mi cántico.

Yahvé es la fuerza de su pueblo, y el alcázar de salvación para su ungido. Salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalos y condúcelos para siempre.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas

Lc 7:1-10 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.

Después que hubo acabado de decir al pueblo todas estas enseñanzas, volvió a entrar en Cafarnaúm. Y sucedió que un centurión tenía un servidor enfermo a punto de morir, y que le era de mucha estima. Habiendo oído hablar de Jesús, envió a Él a algunos ancianos de los judíos, para rogarle que viniese a sanar a su servidor. Presentáronse ellos a Jesús, y le rogaron con insistencia, diciendo: “Merece que se lo concedas, porque quiere bien a nuestra nación, y él fue quien nos edificó la sinagoga”. Y Jesús se fue con ellos. No estaba ya lejos de la casa, cuando el centurión envió unos amigos para decirle: “Señor, no te des esta molestia, porque yo no soy digno de que Tú entres bajo mi techo; por eso no me atreví a ir a Ti en persona: mas dilo con tu palabra, y sea sano mi criado. Pues también yo, que soy un subordinado, tengo soldados a mis órdenes, y digo a este: “Anda”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace”. Jesús al oírlo se admiró de él; y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: “Os digo que en Israel no hallé fe tan grande”. Y los enviados, de vuelta a la casa, hallaron sano al servidor.

PALABRA DEL SEÑOR Gloria a ti, Señor Jesús.

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