Lectura del libro del Deuteronomio
Dt 6:3-9 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.
Escucha, oh Israel, y pon cuidado en cumplirlos, a fin de que te vaya bien, y crezcáis más y más, según la promesa que te ha hecho Yahvé, el Dios de tus padres, de darte una tierra que mana leche y miel. Oye, Israel: Yahvé, nuestro Dios, Yahvé es uno solo. Amarás a Yahvé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que hoy te ordeno estarán sobre tu corazón. Las inculcarás a tus hijos, y hablarás de ellas, ora estando en tu casa, ora viajando, cuando te acuestes y cuando te levantes. Las atarás para recuerdo a tu mano y te servirán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.
Salmo Responsorial
Sal 112:1bc-2, 3-4, 5-6, 7-8, 9 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.
1. ¡Hallelú Yah! Dichoso el hombre que teme a Yahvé, en sus preceptos halla el sumo deleite. Su descendencia será poderosa sobre la tierra; la estirpe de los rectos es bendecida.
En su casa hay bienestar y abundancia, y su justicia permanece para siempre. Para los rectos brilla una luz en las tinieblas: el Clemente, el Misericordioso, el Justo.
Bien le va al hombre que se compadece y presta; reglará sus negocios con discreción; nunca resbalará; el justo quedará en memoria eterna.
No temerá malas nuevas; su corazón está firme, confiado en Yahvé. Su ánimo es constante, impávido, hasta ver confundidos a sus adversarios.
Distribuye y da a los pobres largamente; su justicia permanece para siempre, su triunfo será exaltado con gloria.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
Mt 25:14-30 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.
“Es como un hombre, que al hacer un viaje a otro país, llamó a sus siervos, y les encomendó sus haberes. A uno dio cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego partió. En seguida, el que había recibido cinco talentos se fue a negociar con ellos, y ganó otros cinco. Igualmente el de los dos, ganó otros dos. Mas el que había recibido uno, se fue a hacer un hoyo en la tierra, y escondió allí el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, volvió el señor de aquellos siervos, y ajustó cuentas con ellos. Presentándose el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco, y dijo: “Señor, cinco talentos me entregaste; mira, otros cinco gané”. Díjole su señor: “¡Bien! siervo bueno y fiel; en lo poco has sido fiel, te pondré al frente de lo mucho; entra en el gozo de tu señor”. A su turno, el de los dos talentos, se presentó y dijo: “Señor, dos talentos me entregaste; mira, otros dos gané”. Díjole su señor: “¡Bien! siervo bueno y fiel; en lo poco has sido fiel, te pondré al frente de lo mucho; entra en el gozo de tu señor”. Mas llegándose el que había recibido un talento, dijo: “Tengo conocido que eres un hombre duro, que quieres cosechar allí donde no sembraste, y recoger allí donde nada echaste. Por lo cual, en mi temor, me fui a esconder tu talento en tierra. Helo aquí; tienes lo que es tuyo”. Mas el señor le respondió y dijo: “Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho allí donde no sembré y recojo allí donde nada eché. Debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y a mi regreso yo lo habría recobrado con sus réditos. Quitadle, por tanto, el talento, y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo aquel que tiene, se le dará, y tendrá sobreabundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y a ese siervo inútil, echadlo a las tinieblas de afuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.