Lectura del libro del profeta Isaías
Is 61:1-3d Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.
El Espíritu del Señor, Yahvé, está sobre mí porque Yahvé me ha ungido, y me ha enviado para evangelizar a los humildes; para vendar a los de corazón quebrantado, para anunciar la libertad a los cautivos y la liberación a los encarcelados; para pregonar el año de la gracia de Yahvé, y el día de la venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los afligidos, y alegrar a los que lloran en Sión; para darles una diadema en lugar de ceniza, el óleo de gozo en vez de tristeza y un manto de gloria en lugar del espíritu de abatimiento; y serán llamados encinas de justicia, plantadas por Yahvé para gloria suya.
Salmo Responsorial
Sal 89:2-3, 4-5, 21-22, 25, 27 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.
Quiero cantar eternamente las misericordias de Yahvé; que mi boca anuncie tu fidelidad de generación en generación. Porque Tú dijiste: “La misericordia está afianzada para siempre”, y en el cielo afirmaste tu fidelidad:
“He hecho un pacto con mi escogido, he jurado a David, mi siervo: Para siempre haré estable tu descendencia; daré firmeza a tu trono por todas las generaciones.”
He descubierto a David, mi siervo, lo he ungido con mi óleo santo, para que mi mano esté con él siempre y mi brazo le dé fortaleza.
Mi fidelidad y mi gracia están con él; y en mi Nombre será exaltado su poderío.
Él me invocará: “Tú eres mi Padre; Tú mi Dios y la roca, de mi salud.”
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Lc 10:1-9 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.
Después de esto, el Señor designó todavía otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de Él a toda ciudad o lugar, adonde Él mismo quería ir. Y les dijo: “La mies es grande, y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id: os envío como corderos entre lobos. No llevéis ni bolsa, ni alforja, ni calzado, ni saludéis a nadie por el camino. En toda casa donde entréis, decid primero: «Paz a esta casa». Y si hay allí un hijo de paz, reposará sobre él la paz vuestra; si no, volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den, porque el obrero es acreedor a su salario. No paséis de casa en casa. Y en toda ciudad en donde entréis y os reciban, comed lo que os pusieren delante. Curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El reino de Dios está llegando a vosotros».